EL PROCESO DE RESTAURACIÓN. 2010-2022
Plan Director
La Real Colegiata de Santa María la Mayor de Calatayud, declarada Patrimonio de la Humanidad, ha experimentado un periodo de restauración de casi doce años, con trabajos de naturaleza muy diversa, acompañadas por una labor metodológica de investigación en tantos aspectos históricos, arqueológicos y técnicos como el desarrollo de las obras ha requerido. En base a la programación del Plan Director, actualizado y revisado en 2011, y a los criterios de prioridad conservativa, coherencia constructiva y optimización de medios
Historia constructiva
El conjunto de la colegiata de Santa María la Mayor contiene el templo, el claustro-museo con sus dos salas capitulares, el cuerpo de sacristía y archivo, la vivienda parroquial, la estancia del organero, archivo y almacén, todo ello contemplado en las actuaciones del Plan Director, si bien trataremos únicamente del templo, que es la pieza que ha sido objeto prioritario del proceso, hasta el presente, Tal como ha llegado a nuestros días, es el resultado de la completa reconstrucción clasicista, promovida por el obispo Diego Yepes y concluida por su sucesor, Antonio Terrer de Valenzuela en 1614, fecha de la que tenemos noticia documental y prueba epigráfica. El nuevo templo se trazó sobre una planta rectangular de proporciones áureas y según un modelo de falso salón, presentando tres naves de igual altura, notablemente más ancha la central, cúpula sobre la encrucijada del transepto y profunda capilla mayor, alojada en el viejo ábside medieval.
La opción tipológica parece responder a la tradición local, iniciada en la configuración adoptada en sus últimas fases constructivas por la Seo de Zaragoza, tras las ampliaciones promovidas por los arzobispos de la Casa de Aragón y elegida después para proyectos de nueva planta, como en el caso de la colegiata de Daroca. Las novedades se plasmarían en la aplicación de un orden clásico en los alzados interiores, la adopción temprana del nuevo sistema decorativo de los yesos cortados y, sobre todo, en la incorporación de la cúpula con tambor, según modelo plenamente renacentista, que, en tierras aragonesas, se introduce precisamente por Calatayud y de forma paralela en Santa María y en su empresa rival, la construcción de la iglesia nueva del Monasterio del Santo Sepulcro, ambas a relacionas con la actividad profesional del arquitecto de origen castellano Gaspar Villaverde.
No todo se construyó ex novo. Además de conservarse el claustro, se mantuvo toda la cabecera de la iglesia medieval, sobre la que apoyaron las nuevas estructuras, la portada renacentista y la torre, que fue recrecida con un cuerpo de campanas. Además de esto, el nuevo templo reaprovechó todo el muro septentrional y parte del meridional, según han demostrado las catas practicadas, el examen detenido de sus fábricas, la identificación de elementos significativos conservados y, por supuesto, la investigación arqueológica bajo rasante, realizada en varias campañas durante las sucesivas fases de la obra.
A partir de esta poderosa construcción, durante los siguientes ciento cincuenta años, se completará su decoración, con la aportación del coro y las capillas, que ilustran todo el ciclo evolutivo de las artes decorativas del periodo barroco, desplegado en el suntuoso espacio interior.
Respecto a intervenciones de restauración, registramos una completa restauración decimonónica, que concluye en 1864 y decisivas intervenciones a lo largo del tercio central del siglo XX. Si bien estas obras no mudaron de forma decisiva la imagen del conjunto, debe anotarse que son notorias en el claustro y, en menor medida, en el interior del templo.
Diagnósticos, metodología y resultados obtenidos
El 8 de agosto de 2010, en el transcurso de una visita institucional, se desplomó un voluminoso fragmento del arco de la embocadura de la capilla mayor. En base a los primeros informes técnicos, el templo se cerró al culto y, en actuación de emergencia, se instaló un andamio que permitió reconocer el alcance de la lesión producida o, más bien un complejo cuadro de lesiones y deformaciones que jamás había sido objeto de un análisis mínimamente fundado y en el que se intuía un serio problema de riesgo estructural, que estaba afectando a la cúpula y tramos adyacentes de bóvedas. Imposible una mejor puesta en escena para una amenaza de ruina, en el momento en que se concluía la restauración de la portada renacentista, promovida por el Gobierno de Aragón y el Instituto del Patrimonio Cultural de España proyectaba la restauración del retablo mayor.
Los técnicos de los organismos intervinientes, así como del Ayuntamiento de Calatayud y del Obispado de Tarazona, titular del edificio, estuvieron de acuerdo, tanto en la gravedad de los problemas estructurales que se manifestaban, como en la necesidad de analizar el estado de conservación de la colegiata y abordar este trabajo desde una metodología interdisciplinar : era preciso revisar y actualizar un Plan Director redactado en 1999 y, mientras se atendía a lo más urgente en cuanto a control de un posible colapso estructural, establecer en un nuevo documento técnico unos diagnósticos ajustados a la realidad presente, unos objetivos cabalmente argumentados y unas prioridades bien justificadas, que permitieran confeccionar una estrategia de intervención en forma de programa de actuaciones. En consecuencia, y realizada la primera reparación del arco dañado, se encargó la Revisión y Actualización del Plan Director de la Colegiata de Santa María la Mayor de Calatayud por la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón. Durante su redacción, se dispuso de monitorización de las grietas más significativas, lo que aportó información decisiva, puesto que ratificaría las hipótesis iniciales en cuanto a la tendencia de los movimientos y permitiría centrar la atención en sus posibles causas y comenzar a entender su secuencia de progresión. Más adelante, se incorporaron modelos de análisis estructural que valoraron con suficiente precisión la magnitud de los estados tensionales que se habían producido en determinados puntos de las fábricas y del terreno sustentante, justificando el diseño y el dimensionado de las soluciones a aplicar.
Todas estas aproximaciones en el periodo de redacción del Plan Director actualizado, que fue aprobado en mayo de 2011, y después, a la largo de las sucesivas actuaciones, nos convencían de que el soporte técnico del análisis no hacía sino ratificar -y en buena medida, racionalizar- lo que el propio edificio nos explicaba sobre su evolución constructiva y la relectura de la documentación histórica estaban sugiriendo. En definitiva, pudimos hacer muestro el aserto de que “los problemas de un edificio son, ni más ni menos, su historia”. Naturalmente, esto tiene que ver con una cierta actitud metodológica que nos ayudó decisivamente a entender el edificio y el objeto de un trabajo interdisciplinar, que exigía, en nuestro caso, la confección de una nueva planimetría de todo el conjunto, que incluyera secciones, plantas bajo cubierta y suficiente definición métrica y constructiva, de la que se carecía, así como un estudio documental que agotase las posibilidades de extraer información sobre la evolución histórica de la fábrica. No pudieron incluirse entonces oportunos cálculos, ensayos, catas y analíticas, que se fueron aportando en las sucesivas fases proyectuales.
Los objetivos que el Plan define tenían que ver, por una parte, con una respuesta inmediata a los estados y patologías descritos y, por otra, con el “momento metodológico de conocimiento” del edificio, en la definición de Cesare Brandi, algo que trasciende a una simple solución reparativa. En el primer orden figurarían la completa estabilización estructural, la corrección de las humedades ascendentes o de deficiencias muy concretas en conservación de cubiertas, accesibilidad para mantenimiento, instalaciones obsoletas, etc. En el segundo orden, donde se adoptan las decisiones más relacionadas con la trascendencia de la obra de arte, pero siempre en su soporte material, situaríamos la recuperación del espacio lumínico y cromático que pertenecen al edificio en su “estado original”, en sus “sucesivos estados originales” o en sus “sucesivos estados sobrevenidos”, decisiones que exigen un suficiente rigor metodológico interdisciplinar y criterios muy meditados y contrastados por parte de los intervinientes.
El proceso de restauración del templo colegial ha tenido como objetivo central la recuperación de su uso, con la apertura al culto, visitas culturales, conciertos y exposiciones. Debe considerarse que el significado del monumento para la ciudadanía es muy alto, no solo por su condición de BIC y su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sino por tratarse del primer referente histórico de la ciudad y su tesoro artístico más valorado.
Desde el punto de vista técnico, los aspectos innovadores del proceso se identifican con la solución de problemas muy singulares que requieren soluciones imaginativas, siempre bajo principios de mínima intervención, reversibilidad e identificabilidad, comúnmente asumidos en la restauración arquitectónica, que, en nuestro caso, se ha caracterizado por el uso de materiales y técnicas tradicionales.
Los problemas estructurales fueron, en realidad, el motivo de intervenciones imaginativas. Puede destacarse el sistema de atirantamiento de los arcos torales, para el que se diseñó un sistema de “fusibles” que informará en el futuro de eventuales variaciones en las tensiones soportadas, o el de apantallados de refuerzo de las zapatas en pilares, donde se incorporó una técnica del postesado, que exigía una organización con nivel de excelencia.
La recuperación de la iluminación natural se logró mediante la instalación de lucernarios y superficies reflectoras en los espacios bajo cubierta, en torno a la cúpula y la capilla mayor, y mediante la restitución de los ventanales a su tamaño y formato originales. Finalmente, al recobrar los paramentos y portadas sus tonalidades claras, pudo obtenerse una atmósfera interior más luminosa, difusa y uniforme.
En conclusión, visualizando resultados formales de la restauración con las imágenes del estado inicial, lo que pretende trascender de este proceso, además de la operación conservativa que transmitirá el edificio a las generaciones próximas, es la recuperación de la atmósfera lumínica y cromática que permite redescubrirlo su espacio interior. Dicho en palabras de Paolo Marconi, “todo se ha hecho con la finalidad evidente de impedir que las degradaciones del material, las deformaciones introducidas por los aconteceres, molesten demasiado al mensaje histórico y poético del monumento, mensaje cada vez más afónico y débil, a causa de la implacable vejez, pero, a pesar de todo, no derrotado”.
Relación de obras realizadas
La siguiente relación registra la participación de las diferentes instituciones intervinientes, a nivel local, autonómico y estatal. Puede servir igualmente como plasmación del programa de obras ejecutado.
2011.- CONSOLIDACION URGENTE DEL ARCO TORAL ESTE. Promotor: Ayuntamiento de Calatayud.
-Cosido estático y estabilización local del arco. Monitorización de movimientos en el crucero.
2011.- INSTALACIÓN DE SISTEMA DE DESECACIÓN DE MUROS Y CONTROL DE HUMEDADES ASCENDENTES. Promotor: Ayuntamiento de Calatayud.
-Sistema “Humibérica” mediante electroósmosis. Seguimiento porterior de evolución de humedad en muros.
2012.- APEO DE ARCOS TORALES. Promotor: Gobierno de Aragón.
-Cimbrado pasivo de los cuatro arcos que soportan la cúpula, con cimentación que servirá posteriormente para arriostramiento de las zapatas de los pilares.
2013.- CONSOLIDACIÓN DEL SISTEMA ESTRUCTURAL DEL CRUCERO. Promotor: IPCE. Ministerio de Cultura
-Cosido estático y relleno de grietas y fisuras en arcos torales y base del tambor. Tratamiento de encadenados de madera. Renovación del sistema de atirantado. Refuerzo de la cimentación.
2013.- RESTAURACIÓN DEL CHAPITEL DE LA LINTERNA. Promotor: Gobierno de Aragón.
-Sustitución parcial del maderamen y nueva cobertura de plomo.
2015-2016.- RESTAURACIÓN DEL CUERPO DE SACRISTÍA Y ÁBSIDE, Promotor: I.P.C.E. Ministerio de Cultura.
-Cuerpo de sacristía y archivo capitular: sustitución de cubierta; reparación estructural de forjados y bóveda; restauración de fachada y paramentos interiores.
-Ábside: Revisión de la prótesis realizada en 1969; restauración y protección del paramento exterior.
2018.- RESTAURACIÓN DE LA CÚPULA. Promotores: Ministerio de Fomento y Ayuntamiento de Calatayud.
-Reparación estructural de tambor y casco mediante cosidos estáticos y relleno de grietas. Restauración de paramentos exteriores e interiores. Recuperación de iluminación natural y nuevos cerramientos. Restauración de conjunto escultórico.
2020-2022.- RESTAURACIÓN INTERIOR. Promotores: Ministerio de Transportes. Movilidad y Agenda urbana y Ayuntamiento de Calatayud.
-Actuación en cubiertas de naves. Recuperación de vanos originales. Saneado de soleras mediante encachado ventilado. Pavimentos. Saneado y desalación de muros. Reparaciones estructurales, reparación de yesos, saneado y pintura en bóvedas y muros. Restauración de portadas de capillas. Restauración de elementos escultóricos de madera tallada y dorada en bóvedas. Pavimentos. Acceso y reja exterior. Instalaciones de calefacción e iluminación.
Bibliografía
Bibliografía acerca de la restauración de Santa María la Mayor de Calatayud
Ibáñez Fernández, J. y Alegre Arbués, J. F., Documentos para la historia de la Colegiata de Santa María de Calatayud, Calatayud, Centro de Estudios Bilbilitanos, Institución “Fernando el Católico”, 2012.
Alegre Arbués, J. F. y Rincón García, W., “El Museo de la Colegiata de Santa María de Calatayud” en Artigrama, nº 29, 2014, Zaragoza, Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza.
Ibáñez Fernández, J. y Alegre Arbués, J.F., «Del cimborrio a la cúpula. Innovaciones técnicas y cambios de lenguaje en la arquitectura aragonesa de la Baja Edad Media a la Edad Moderna», en Tecniche costruttive nel Mediterraneo: dalla stereotomia ai criteri antisismici. Edición de Marco Rosario Nobile, 2016, Palermo, Edizioni Caracol.
Alegre Arbués, J. F. e Ibáñez Fernández, J., “Hallazgo del sepulcro de Pedro Cerbuna, fundador de la Universidad de Zaragoza”, en Artigrama nº 32, 2017, Zaragoza, Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, pp.405-412.
Alegre Arbués, J. F., Ibáñez Fernández, J y Cebolla Berlanga j. L., “Obras de consolidación y restauración de la sacristía y ábside de la Colegiata de Santa María la Mayor en Calatayud”, en Informes y Trabajos, 2017, Madrid, Instituto del Patrimonio Cultural de España.
Alegre Arbués, J. F., Ibáñez Fernández, J., “La cúpula de Santa María la Mayor de Calatayud. Análisis arquitectónico a partir de su restauración”, en Actas del X Encuentro de Estudios Bilbilitanos, Calatayud, 15, 16 y 17 de noviembre de 2019, Calatayud, Centro de Estudios Bilbilitanos, Institución “Fernando el Católico”, vol. 1.
Alegre Arbués, J. F., “La Colegiata de Santa María de Calatayud. Un proceso de restauración” , en Artigrama nº 36, 2021, Zaragoza, Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, pp.537-562.
Beltrán Lloris, F. “Los cinco epitafios de Cerbuna”, en Artigrama nº 36, 2021, Zaragoza, Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, pp.563-582.

























